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MEDIOS BLINDADOS ESPAÑOLES I Los inicios 1906-1936, (página 1). Por motivos de claridad, dividiré esta primera parte en tres apartados, dependiendo del tipo de vehículos del que se trate: Camiones Protegidos y vehículos sobre ruedas, Carros de Artillería y Carros de Infantería. Camiones Protegidos y vehículos blindados sobre ruedas: En aquellos años iniciales el órgano encargado de la adquisición y examen de los nuevos materiales pesados para el ejército español era la Comisión de Experiencias Artilleras. En el temprano septiembre de 1909 se redactó un informe para la posible adquisición de vehículos para la campaña de Melilla. Este escrito se llamó "Informe sobre modelos de automóviles blindados propios para la campaña de Melilla", y en él se describían diferentes vehículos estudiados: Maudslay, SAG, Thornycroft, Armstrong-Witworth, RMM y especialmente Hotchkiss (fabricante de las ametralladoras reglamentarias en esa época) y Schneider (proveedor de material de Artillería) y RMM. El modelo de Hotchkiss era un vehículo someramente blindado, simplemente servía para portar una ametralladora, su sirviente, el conductor y su ayudante. El blindaje solamente existía en la parte trasera de la "cámara de combate" donde se encontraba la ametralladora protegida por un escudo.
El modelo de RMM (posteriormente Rheinmetall) iba armado con un cañón de 50 mm (cuyo cometido principal era el derribo de globos de observación) y su blindaje llegaba a la cámara del motor, pero no así al conductor. Nunca llegó a entrar en producción.
Más interesantes resultaron los vehículos de la casa Schneider de los cuales ya contaban con dos modelos sin blindar la Brigada Automovilística de Artillería. El vehículo era un camión blindado, tanto en la cámara de combate, en la de conducción y el motor, capaz de portar un pelotón de fusileros y cuyo único armamento era el que portaban los propios fusileros. En realidad habían sido ideados como tractores de artillería y se basaban en el chasis de los autobuses urbanos parisienses PB2. De este vehículo existían dos versiones: una semiblindada y otra blindada, que fue la elegida finalmente, cuyo precio unitario era de 33.000 francos. El vehículo consistía en un bastidor de acero de 5 metros de longitud montado sobre dos ejes al que se le añadía un estructura de acero de 1.800 Kg. aproximadamente. La distribución interior era la siguiente: delante se encontraba el motor y el puesto de conducción. La cámara de combate se dividía en dos niveles con aspilleras rectangulares para poder realizar fuego desde el interior.
El motor rendía 40 Cv lo que le proporcionaba una velocidad máxima de 35 Km/h, alimentado desde un depósito de 100 litros con una autonomía de 100 Km. La carga útil era de 2.500 Kg y el peso era de 7 TM. El 9 de Noviembre de 1909, S.M. el Rey Alfonso XIII autorizó la compra a la Comisión de un vehículo Schneider (Blockhausmovil -fortín móvil- según su fabricante) ,pero este no llegó hasta el 20 de junio de 1910, siendo aceptado 5 días más tarde. Fue recepcionado por la Escuela de Automovilismo de Artillería y recibió la matrícula Artillería nº 15 situada en ambos laterales . Una de sus primeras pruebas fue realizar el camino desde su acuartelamiento de Campamento (Madrid) a Segovia, en varias ocasiones y por diferentes trayectos, misión que cumplió a la perfección.
Quedaba un punto por tratar, el armamento -ya que carecía de él-, finalmente se eligieron las ametralladoras Maxim refrigeradas por agua y de alimentación por cintas (la ametralladora reglamentaria Hotchkiss no era refrigerada y su alimentación era por peines, lo que dificultaría el manejo y el ángulo de tiro dentro del vehículo). Esta decisión de armar el camión introdujo la modificación de otra apertura rectangular en la parte trasera superior de la cámara de combate para poder cubrir los 360º alrededor del vehículo. Finalmente se adquirieron 4 ametralladoras por un importe de 2.700 francos.
En 1911 se adquirió un vehículo más (junto con otros 2 camiones SAG sin blindar) recibiendo la matrícula Artillería nº 19 e igualmente prestó servicio en la Escuela de Automovilismo de Artillería. Este vehículo era igual al anterior, a excepción de que la estructura blindada del segundo ejemplar sobresalía del compartimento blindado del motor. Un tercer ejemplar se adquirió en 1922 entregado a la Escuela de Tiro. A partir de aquí todo se torna confuso, según algunas fuentes hubo más adquisiciones (¿24?), pero solamente se sabe con seguridad la existencia de los tres primeros.
La carrera operativa de estos vehículos es oscura, solamente se sabe que al menos uno de ellos (el primero) llegó a Melilla en 1912 (Diario "Telegrama del Rif", 18 de enero de 1912, en dicho artículo se identifican las ametralladoras como Vickers y no Maxim) y realizó diferentes misiones de protección a convoyes, reflejadas igualmente en medios locales. Otras referencias periodísticas (Diario "Telegrama del Rif", 9 de mayo de 1912) hablan de 3 camiones con los numerales 10, 20 y 30. En cualquier caso fueron apreciados y su buen hacer les obligó a estar permanentemente en misiones.
Estos camiones dejaron muy buena impresión y se decidió realizar proyectos nacionales. Las ramas de Artillería y de Ingenieros realizaron sus propios proyectos sobre chasis de vehículos ya existentes a los cuales se les aplicó blindaje. Comenzando por el Arma de Ingenieros, ya desde 1911 contaba con la Escuela de Mecánicos Automovilistas (1904) creado por el Centro Electrotécnico y de Comunicaciones de Ingenieros, que en 1921 contaba con 21 camiones. El número de misiones y de kilómetros aumentaba año tras año y surgió la necesidad de proteger estas columnas de suministros, municiones, pertrechos, enfermos y heridos.
A partir de 1921 comenzaron a blindarse camiones siguiendo unos estrictos planos y procesos de los cuales hoy en día nada queda, pero sí el número total de los fabricados, 5 sobre chasis Nash-Quad (motor de 40 Cv.), 2 sobre Benz (40/50 Cv.), un Federal (40 Cv.) y 23 sobre Latil (35 Cv.). La forma externa del vehículo variaba según el chasis del que se partiese, pero dentro del mismo chasis las diferencias eran mínimas. En todos los casos el blindaje lo proveían planchas de cromo-níquel de 7 mm. de espesor, procedentes de los Altos Hornos de Vizcaya.
Estos camiones protegidos, nombre oficial que recibían, estaban pintados en gris y su interior cubierto de un material que protegía a la tripulación y tropa de las esquirlas Algunos de estos vehículos portaban ametralladoras y de 6 a 8 aspilleras. Al menos en la torre de uno de ellos se intentó instalar un lanzallamas. También uno de ellos funcionó como emisora de radio.
La vida operativa de estos vehículos fue dura, ya que eran reclamados continuamente en misiones de escolta e incluso el 14 de marzo de 1922 participaron en la protección de uno de los flancos en el mismo avance en el que participó la Compañía de Carros de Asalto de Infantería. En 1931 quedan en servicio 27 de estos vehículos (13 en Ceuta, 10 en Melilla y 4 en Larache), aunque al final de este año el número de los operativos era de 4. Algunos de ellos llegaron a participar en los inicios de la Guerra Civil y antes en Asturias en 1934.
Por su parte, en 1921, la Comandancia de Artillería de Melilla recibía tres vehículos blindados sobre chasis de automóvil Landa. El blindaje era de 5 mm, capaz de resistir fuego de fusilería a 100 m. (según pruebas realizadas).
Su armamento consistía en un ametralladora y las tripulación estaba formado por dos tiradores, conductor y ayudante. Estos vehículos eran demasiado ligeros y de escasa potencia con lo que sus resultados fueron decepcionantes, agravados por el incremento de peso por el blindaje. A pesar de que se fabricó un cuarto ejemplar la Comisión de Experiencias Artilleras, en vista de la superioridad de los modelos realizados por el Centro Electrotécnico (los vehículos arriba descritos de Ingenieros) decidió en marzo de 1922 su transformación en furgonetas, por un montante de 3.500 pesetas. Cabe señalar la existencia de camiones semiprotegidos, que eran transformaciones menos trabajadas que las anteriores (recordemos que, a pesar de no ser producidas en largas series, sí fueron realizaciones serias con planos y proyectos definidos). La única referencia conocida (existen múltiples rumores), es la de 1923, nombrando 8 Nash-Quad semiprotegidos depositados en el parque de Artillería de Melilla, en los cuales se aprecian una simple estructura metálica en forma de casa en la caja de carga y cuadrada en el puesto de conducción.
En 1931 la existencia y distribución de los camiones protegidos era la siguiente:
El siguiente paso en vehículos blindados de ruedas fue la adquisición para la División de caballería del Carro Blindado Bilbao modelo 1932, que era un camión protegido sobre un chasis Ford V8 (otras fuentes Dodge 4X4 de 1932) y que ya estaba en activo con la Guardia de Asalto. Su armamento estaba constituido por una ametralladora instalada en una torre en la parte superior del vehículo. La tripulación estaba constituida por conductor, jefe, tirador y cinco fusileros.
En su equipamiento estaban incluidos materiales de zapadores y explosivos. El número total de vehículos fue de 36 para los Grupos de Asalto del Cuerpo de Seguridad y Asalto (con una gran dispersión geográfica, lo que explica su presencia en casi todos los frentes en la Guerra Civil) y de 12 para la División de Caballería (aunque su número no se completó hasta 1936, localizados en Aranjuez (Madrid))
También en 1935 los Servicios Motorizados de la Guardia Civil, construyeron un prototipo de vehículo blindado llamado Oteyza, su armamento constaba de dos ametralladoras, una en torre y otra en la parte derecha del conductor, además de varias mirillas para el uso de los 8 miembros de la tripulación. A pesar de ser un excelente vehículo, de mejor diseño que el anterior, no llegó a producirse en serie.
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Texto y fotografía © Gustavo Herrero Martín |
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