MEDIOS BLINDADOS ESPAÑOLES I
por Gustavo Herrero Martín

 

Los inicios 1906-1936, (página 3).

Carros de Infantería:

Desde el temprano 1918 existía en el seno del Ejército la necesidad de hacerse con los nuevos materiales que habían revolucionado la cercana I Guerra Mundial. Se iniciaron contactos con Inglaterra y Francia, y finalmente sólo Francia respondió al interés de España.

La Comisión de Experiencia Artilleras aprobó la compra y el 23 de junio de 1919 llegaba a España el primer carro de combate español, un Renault FT-17.


El primero de los FT-17 siendo evaluado

Este primer carro portaba una ametralladora de 8 mm Hotchkiss, reemplazada por la Comisión por una de igual procedencia, pero de 7 mm. reglamentaria en el Ejército español. La torre de este carro era la poligonal, realizada en planchas laminares, esta torre se llamó torre universal (en realidad hubo una posterior torre universal redonda, ambas sustituyeron a la inicial redonda de fundición que solamente admitía la ametralladora), ya que era capaz de admitir tanto el cañón de 37 mm., como la ametralladora de 8 mm. (7 mm. en el caso español). Su matrícula fue ATM 1080 y lució inicialmente la inscripción de Artillería.

Todas las pruebas realizadas fueron satisfactorias y aunque se realizaron intentos de adquirir más ejemplares (el 13 de agosto de 1919 se firmó la autorización de adquirir 8 carros armados de ametralladora, 2 con cañón y 500 cartuchos por pieza por un importe de 533.400 francos –el carro de cañón costaba 56.700 y el de ametralladora 52.500 francos-), no llegaron hasta el septiembre de 1921 los nuevos ejemplares.

En Septiembre de 1921 se formalizó la compra de 10 carros FT-17 armados de ametralladora, 11 ametralladoras Hotchkiss de 7 mm., 1 carro de la versión TSH (Telegrafía Sin Hilos), 11 camiones portacarros y piezas de repuesto por un valor de 31.135.098,75 pesetas.


Diferentes escenas con el Renault TSH

El 17 de Diciembre llegaban a Hendaya y 26 días después eran recepcionados por la Sección de Infantería de la Escuela Central de tiro. Inmediatamente se creó la Compañía de Carros de Asalto de Infantería con la siguiente organización:

Plana Mayor de Mando, con el carro TSH.

Dos Secciones de Carros, cada una con 5 Renaults.

Sección de Tren y Taller, con una camioneta Ford, dos camiones cisternas Hispano-Suiza y un camión taller.

El periodo de entrenamiento fue corto y todo el material (incluido los camiones portacarros y menos el camión taller que se quedó el Segovia), desembarcaban en Melilla el 12 de Marzo de 1922.



Inmediatamente entraron en combate con suerte dispar. No se puede decir que su bautismo de fuego fuese un gran día, ya que se perdieron 3 (posteriormente recuperados aunque, uno no fue puesto de nuevo en funcionamiento hasta abril de 1923) de los 7 carros que intervinieron, en parte debido a la descoordinación con la infantería y en parte a lo "artesanal" del material.


Uno de los vehículos (el número 3) perdido en el primer combate
justo después de ser recuperado.

Posteriormente las cosas mejoraron considerablemente cuando la técnica y la táctica evolucionó. Al igual que los camiones protegidos la actividad de estos carros fue frenética, realizando múltiples misiones, incluidas las de estafeta, observatorio y tractor (en algunos casos se llegó a permanecer durante 11 horas en el interior combatiendo).

En 1923 se adquirieron 6 carros más que llegaron a España el 20 de agosto de 1925 junto con los correspondiente camiones portacarros y 12.000 cartuchos de 7 mm., por un importe de 1.036.052, 85 pesetas.

Estos nuevos vehículos participaron en el primer desembarco blindado de la Historia, el de las Alhucemas. En esta acción llevada a cabo el 8 de septiembre de 1925 tomaron parte 11 carros (12 según otras fuentes), tres de ellos desembarcados desde barcazas K (previamente reforzadas) y cuya misión sería la de actuar como una línea avanzada de fuertes que protegiese el resto de las fuerzas de desembarco.


En la playa de Cebadilla, en Alhucemas.


Dando apoyo a un avance de la Legión

Existió otro carro en la Compañía de Asalto, pero por su breve espacio de utilización y la leve marca que dejó su presencia fue meramente anecdótica. Fue el carro Chenillete Saint-Chamond.


El desafortunado Saint-Chamond

Este vehículo presentaba un innovador sistema de tracción mixto de cadenas y ruedas. En los extremos trasero y delantero iban dos ejes de ruedas que descendían hasta el suelo, levantado al carro de sus cadenas, lo que, en principio, permitía prescindir de los camiones portacarros, indispensables para los desplazamientos largos.

El proceso de selección nada tuvo que ver con el anteriormente realizado para los carros Renault, no hubo evaluación previa ni nada por el estilo.

El 5 de Agosto de 1923 llegaron a la Maestranza de Artillería de Melilla 7 carros Saint-Chamod, recepcionados por la Compañía de Carros y recibiendo los numerales: 20, 21, 22, 23, 24, 25 y 27.

Ya en su desplazamiento inicial, hasta el campamento de la unidad en Dar-Drius, surgieron los primero problemas con el revolucionario sistema mixto de tracción, quedando el carro 23 averiado en el camino (rompiendo sus dos sistemas de tracción) y volviendo a la Maestranza.

Después de unos días solamente dos carros eran operativos, sumados a los graves problemas encontrados en su diseño (eran necesarios treinta minutos para pasar de ruedas a cadenas y la operación se debía hacer desde el exterior, escasa potencia, escaso blindaje, armamento de una sola ametralladora que apuntaba solamente hacia delante y cuyas vainas descargaba sobre la cabeza del conductor, escasa visibilidad y excesivo calor dentro de la cámara de combate) fueron retirados del servicio.

El siguiente rastro y último se estos vehículos se encontró en los años 30 en la presencia de 2 de ellos semidesguazados en el Polígono de Experiencias de Carabanchel (Madrid).

En 1926 los Renault son devueltos a la Península disolviéndose el 1 de Julio la Compañía de Carros de Asalto de Infantería.

El primer intento de fabricación de un carro nacional fue el Trubia. En 1926 se fabricó en primer prototipo (matrícula ATM-2204) de Carro Ligero de Combate para la Infantería Modelo Trubia 75 HP, tiro rápido, serie A.


El Trubia estaba dotado de un espolón delantero
que le permitía derribar obstáculos

Los primeros prototipos (4) fueron enviados de nuevo a fabrica para realizar una serie de modificaciones y el 19 de Mayo fue recepcionado el primero de los blindados modificados en la Escuela Central de Tiro. La denominación oficial fue la de Carro Ligero de Combate Trubia serie 4, sustituida tres días después por la de Carro Ligero de Combate Trubia de 75 HP serie 4A.


El Trubia mostrando su peculiar torre de dos cuerpos y
su armamento de hasta cuatro ametralladoras

El chasis estaba formado por dos largueros laterales unidos transversalmente por cuatro viguetas en forma de U, de las cuales las dos posteriores sostienen un marco sobre el que están montados el motor y sus dos radiadores. El motor era de cuatro cilindros, con una potencia de 75 HP a 1.300 revoluciones por minuto. En la parte anterior se encuentra la caja de cambios de acero moldeado de cuatro velocidades (2, 7, 18,5 y 32 Km/h respectivamente) e iguales en marcha atrás. La carrocería estaba dividida en dos compartimentos, el delantero con la tripulación (3, dos tiradores –uno sentada para manejar la ametralladora de la torre inferior y uno de pie para manejar la ametralladora de la torre superior y el conductor) y el trasero con el motor. La torre estaba dividida en dos secciones, la superior y la inferior, con giro de 360º independiente cada una de ellas y sendas ametralladoras. El armamento estaba constituido por 3 ametralladoras Hotchkiss, o bien un cañón de 40 mm. y dos ametralladoras. La observación se realizaba por medio de varias mirillas y un estroboscopio giratorio de motor eléctrico, mientras que el tren de rodaje estaba realizado con dos raíles laterales sobre los que circulaban unos rodillos solidarios con los eslabones de las cadenas. Las ruedas motrices eran las delanteras, con otras dos ruedas dentadas en cada lateral para frenar las cadenas en los giros. El acceso al carro se realizaba por la parte anterior y superior de la coraza, que se abatía en dos partes, la de la izquierda hacia el mismo costado, y la de la derecha hacia arriba.

Aunque se pensó en su producción en serie y sobre el papel se aprobaron secciones completas (junto a los Renaults) de este carro, solamente se completaron 6 prototipos, 3 de los cuales combatieron con el Regimiento de Infantería Milán (Oviedo) y tomaron parte en acciones de la Guerra Civil. Otros dos fueron usados como tractores de artillería, al encontrarse casi desguazados al empezar la guerra.


Línea de montaje del Trubia


El Trubia al desnudo

La única adquisición nueva en materia de blindados después de las campañas africanas fueron las de un Fiat 3000 en 1929 y un semioruga Citroën-Kegresse P16 Modelo 29 con motivos de experimentación, pero ninguno de ellos llegó a nada. También se estudio el Vickers carden-Lloyd.

En 1931 el parque de carros era de 13 Renault FT-17 (matriculados ATM-1080, 947, 948, 949, 951, 952, 953, 954, 1517, 1521, 1523, 1525, 1527), 1 Trubia y 1 Fiat 3000.

El 27 de Mayo de 1931 se crean 2 regimientos de carros, el Regimiento de Carros nº 1 (establecido en Campamento (Madrid)), y el Regimiento de Carros nº 2 (Academia Militar de Zaragoza). Cuyas plantillas iniciales debían ser de 60 carros con armamento de cañón o ametralladora y 5 de mando, números que nunca llegaron a hacerse realidad.


Sobre camiones pertenecientes al Regimiento nº2 de Zaragoza

[ CARROS PROTEGIDOS Y VEHÍCULOS BLINDADOS SOBRE RUEDAS (1) ]
[ CARROS DE ARTILLERÍA (2) ]
[ MODELOS (4) ]
[ BIBLIOGRAFÍA (5) ]

 

Texto y fotografía © Gustavo Herrero Martín
Abril de 2000

 
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