COBELIGERANTES A LA FUERZA II: PAISES BAJOS
por Pablo Martínez


Esta famosa foto de Signal de un Pz IV del 9 Rgt. de la 10 división Panzer muestra gráficamente la fuerza y el empuje, así como la arrogancia y orgullo, del ejército alemán al inicio de la II guerra Mundial.

Invitados forzosos

La mayoría de los pequeños países implicados durante la II guerra mundial lo fueron a la fuerza, obligados por las grandes potencias. La mayoría de ellos fueron invadidos por Alemania, muchas veces sin tan siquiera inventar una excusa válida para su propia opinión pública. De ellos, los que se habían visto involucrados en la I guerra mundial contaban con ejércitos mayores (aunque no mucho mejor preparados) que los que no se habían visto arrastrados a la Gran Guerra. Todos estos países tuvieron que enfrentarse a la agresión de las grandes potencias con recursos muy escasos, con ejércitos compuestos casi únicamente por infantes con fusiles de cerrojo y ametralladoras diseñadas a principio de siglo. Equipos fundamentales como los teléfonos de campaña, los vehículos a motor, o las radios, siempre fueron escasos, por no decir inexistentes, así que no es de extrañar que apenas contaran con aviación, blindados o artillería.
En una serie de artículos, intentaré describir el estado de cada uno de estos ejércitos, con especial detenimiento en el caso de su equipamiento, sobre todo su componente mecanizado.

Fuerzas armadas de los Países Bajos, mayo 1940

Carta de Hitler a Mussolini el 25 de mayo de 1940:

"Acerca de la moral de nuestros enemigos puede decirse lo siguiente:

Los holandeses han presentado una resistencia mucho mayor de la que esperábamos. Muchas de sus unidades se han batido con particular valor. Sin embargo, no tenían ni el entrenamiento adecuado, ni experiencia de la guerra. Por ello han sido en general dominados por fuerzas alemanas muchas veces numéricamente inferiores."

Los Países Bajos, al contrario que Bélgica, no se vieron arrastrados a la I guerra mundial, y su neutralidad fue respetada por ambos bandos. En agradecimiento, la misma reina Guillermina que tuvo que exiliarse en Londres el 15 de mayo de 1940, había acogido al Kaiser Guillermo y a su familia, negándose a entregarlo a los Aliados, que querían procesarlo por crímenes de guerra. Estas excelentes relaciones con su poderoso vecino habían continuado después, por ejemplo con la acogida en hogares holandeses de muchos de los hambrientos niños de la posguerra alemana.

Cuando los planes alemanes de invadir todo el Benelux cayeron en manos belgas en febrero de 1940, los holandeses no reaccionaron de ninguna forma, intentando hasta el último minuto no realizar ninguna acción que pudiera ser interpretada por Hitler como una agresión. No se ordenó la movilización general hasta abril, cuando los nazis violaron la neutralidad de Dinamarca y Noruega , y aun así el ataque alemán del 10 de mayo cogió desprevenido al ejército holandés. El amplio programa de destrucciones y apertura de canales del que formaba parte su dispositivo defensivo fue rápidamente dislocado por comandos aerotransportados alemanes, y el cruel bombardeo de Rotterdam acabó rápidamente con la resistencia organizada del país.

Ejército

El presupuesto holandés de defensa se redujo al mínimo en el periodo de entreguerras, y el poco dinero disponible se destinó preferentemente a la defensa de su imperio colonial, por lo que sus fuerzas metropolitanas eran muy reducidas, sobre todo si las comparamos con las belgas, que con una población y una superficie semejantes movilizaron más del doble de divisiones.

Organización

El Ejército estaba formado por un pequeño cuadro profesional de 1 500 oficiales y 6 500 suboficiales y especialistas, que bajo el mando del general Winkelman, eran responsables del mantenimiento y del entrenamiento anual de unos 60 000 reclutas. El servicio militar obligatorio tenía una duración total de 11 meses (uno de los más reducidos de la época), a cumplir de los 20 a los 40 años en el servicio activo y en la reserva. El ejército al decretar la movilización podía organizar un total de 114 000 soldados en activo o, incluyendo a los reservistas, a 270 000 hombres.

El país estaba dividido en 4 cuerpos de ejército con base en Amsterdam, Arnhem, Breda y Amesfoort, con un total de 9 divisiones de infantería   (más escasas en artillería que las del resto de los contendientes, belgas incluidos) más una brigada ligera, formada por un escuadrón de coches blindados, regimiento de ciclistas, dos regimientos de húsares y un regimiento de artillería a caballo. También existía administrativamente una brigada antiaérea, formada por dos regimientos antiaéreos.

Cada cuerpo de ejército estaba formado por un cuartel general, dos divisiones de infantería, uno o dos regimientos de artillería pesada, un batallón independiente de artillería, y un batallón de reconocimiento y comunicaciones. Las otras divisiones de infantería y unidades restantes se constituían como reserva estratégica.

El regimiento de infantería holandés, en teoría, estaba formado por 2 691 hombres. Las armas individuales de ordenanza eran el fusil Mannlicher M9, de origen austro húngaro, y la pistola FN de 9 mm de diseño belga. Cada regimiento contaba sobre el papel como armas de apoyo con 72 ametralladoras ligeras (las inglesas Lewis M20, ya retiradas del servicio en el ejército británico, aunque se volvieron a sacar de los almacenes después de Dunkerque), 36 ametralladoras pesadas (Schwarzlose MO8/15 de 8 mm, compradas en el Imperio Austro húngaro antes de la I guerra mundial), 6 morteros pesados, y 4 cañones antitanque, que podían ser Rheinmetall 37 mm, (es decir, el PAK 35/36 alemán comprados en 1935), o Kanon van 4,7 (el Böhler M35 austriaco de 47 mm adoptado también por el ejército italiano).

Marines

Los korpsmariniers pertenecen a la Marina, pero escribieron una de las páginas más gloriosas de su historia durante la II guerra mundial, mientras desarrollaban labores de guarnición en Rotterdam. Y eso que forman una de las infanterías de marina más antiguas del mundo, que desde su fundación en 1665 ha combatido por todo el globo.

La guarnición de korpsmariniers de Rotterdam estaba formada por cien reclutas con entrenamiento de 1ª clase, 100 de 3ª clase, y otros 100 que habían sido reclutados hacía sólo tres meses. En las instalaciones del Deposito Naval estaba instalada una fuerza de 150 marines, más 90 reclutas y 600 recién alistados. A pesar de su corto número y lo mínimo de su entrenamiento, los marines abortaron los desembarcos paracaidistas alemanes a través del Ijsselmeer (lago de agua dulce desde la construcción de las presas en 1932, antes Zuiderzee, mar del Sur), y consiguieron defender los puentes de Rotterdam sobre el Maas, contribuyendo significativamente a la resistencia de la fortaleza holandesa hasta el día de la rendición, el 14 de mayo. Sólo el brutal bombardeo de Rotterdam convenció a los holandeses que toda resistencia en el área metropolitana era inútil, un bombardeo que se estudió incluir entre los crímenes de guerra en Nuremberg, puesto que se efectuó antes del plazo dado por los propios alemanes para su  rendición.

La defensa y bombardeo de Rotterdam

La propaganda aliada en 1940 atribuyó a este bombardeo 50 000 víctimas civiles, pero investigaciones de la posguerra de los propios holandeses rebajaron la cifra de muertos en 900, si bien sí resultaron destruidas las viviendas de unas 50 000 personas. El bombardeo se produjo justo cuando más gente estaba en al calle, las 12:30, y a pocos minutos de haberse entregado el segundo ultimátum, pero parece que fueron las deficientes comunicaciones entre el ejército alemán y sus fuerzas aéreas las que provocaron la tragedia. Goebbels, para no perder la costumbre, atribuyó el bombardeo a unidades de la RAF...
De todas formas, después de los bombardeos aliados de 1943-1945 la tragedia de Rotterdam se veía muy empequeñecida en 1947, pero marcó un paso más en la escalada de la guerra aérea, después de Guernica y Varsovia. Su ejemplo contó mucho para la posterior rendición de París.

El OKH había planificado un solo día para destruir la resistencia holandesa, incluyendo la captura de la reina y de todo el gobierno holandés. El que necesitasen cuatro muestra que los holandeses podían estar muy mal preparados y equipados para la guerra moderna, pero no que careciesen de valor. La falta de coordinación entre sus diferentes unidades fue determinante, no su falta de determinación. El programa de destrucciones fracasó estrepitosamente en casi todos los casos debido a los asaltos aerotransportados, y hubo bastantes bajas debido al fuego amigo: sus antiaéreos disparaban contra todo lo que se movía en el aire, y en varias ocasiones sus marines, los Demonios Negros, con un uniforme diferente al del Ejército, fueron tomados por soldados alemanes.
En 1940 todos los contendientes todavía esperaban que la segunda guerra europea se desarrollase como la primera, y los holandeses nunca creyeron que se les involucraría a la fuerza, por la agresión de un país con el que siempre –y muy especialmente en la historia reciente- habían mantenido excelentes relaciones.

Fuerzas blindadas

Los vehículos blindados holandeses estaban camuflados en verde oliva, un poco más claro que el norteamericano.
Las escarapelas nacionales con los colores de la bandera se sustituyeron poco antes de la invasión
por con triángulos invertidos de color naranja, el color de la casa real holandesa.

Los holandeses, muy escasos en todo tipo de equipamiento moderno, carecían casi completamente de blindados. Sin contar los desplegados en las colonias, en la metrópoli sólo disponían de 2 escuadrones de coches blindados (1º y 2º Eskadron pantsertwagens) encuadrados en la brigada ligera, y asignados en el momento del ataque a la defensa de cuatro aeródromos.

Los L-181 habían sido entregados en 1936. Basados en un chasis de camión Daimler-Benz, contaban con un motor de 6 cilindros que con sus 75 HP le permitía alcanzar una velocidad de 70 km/h en carretera. El peso total, con una tripulación de cuatro personas y un blindaje de 5 a 9 mm, alcanzaba las 6,2 toneladas. La denominación holandesa era de Pantserwagen M-36  y contaban con un entonces eficaz Bofors L/40 de 37 mm en la torreta, y dos ametralladoras Lewis (una en casco y otra en la torre). Carecían de instalación de radio.

Otros 12 L-180 fueron encargados en 1938. Basados en esta ocasión en un chasis Büssing-NAG , ligeramente mayor que el L-181. El motor de ocho cilindros en uve Büssing-NAG proporcionaba 65 km/h a un vehículo con mayor blindaje, cinco tripulantes y 7,4 toneladas de peso total. Montaba la misma torre que el M-36, y también carecían de radio, excepto dos de ellos,  entregados como vehículos de mando, con un cañón simulado pero con ametralladoras. La denominación holandesa era Pantserwagen M-38.

Los M-36 (L-181) del 1º Eskadron pantsertwagen tenían su base en Hertogenbosch, y sufrieron varias bajas en su defensa de la soberanía holandesa. Los vehículos capturados fueron utilizados por los alemanes como Polizei-Panzerkraftwagen(h) en labores de policía. Más adelante, al parecer, fueron enviados al Frente del Este, y utilizados en combate, con la denominación de Panzerspähwagen P 202(h).
La suerte de los M-38 (L-180) que formaban el 2º Eskadron pantsertwagen, con base en Amersfoot, fue parecida, si bien está identificado su uso  en las 18º y 227º divisiones de infantería alemanas, en el frente del Este.

Los alemanes no hicieron distinción entre ambos tipos de coches blindados y a ambos los clasificaron con el mismo nombre, Panzerspähwagen P 202(h) pese a que los L-180 eran sensiblemente más grandes y pesados que los L-181.

Cinco tanquetas Carden-Loyd Mk IV armadas con una solitaria ametralladora en casamata formaban un escuadrón de reconocimiento (verkenningsafdeling), los Jinetes Amarillos. Holanda había comprado varios Renault Ft 17 y 18 (versión de la posguerra) pero al estallar el conflicto no estaban encuadrados en ninguna unidad activa.

Y esto sería todo lo que se podría hablar en cuanto a vehículos blindados por parte del ejército holandés en 1940, si no fuera por DAF.

La compañía holandesa DAF (actualmente parte de la multinacional Paccar) fue fundada en 1928 por los hermanos H. J. y W. A. V. van Doorne, en Eindhoven, en un principio para reparaciones técnicas y modificación de maquinaria pesada. En 1930 comenzaron a producir sus propios diseños, tanto civiles como militares, y desde entonces (con el paréntesis 1940-1949 en cuanto a vehículos militares) siguen haciéndolo hoy en día.

Su primer desarrollo militar fue una plataforma para remolcar carros ligeros, que podía engancharse a cualquier camión. En 1938, DAF diseñó un vehículo blindado de características muy avanzadas para la época, del que se encargó una docena de ejemplares. No es seguro si llegaron a entregarse todos, o solamente seis, o siete. La designación del fabricante era DAF P.T. 3 Pantrado, pero su nombre oficial en el ejército holandés era Pantserwagen M-39.

A diferencia de la mayoría de los vehículos blindados de su época, que se desarrollaban a partir de un bastidor de camión civil, los P.T. 3 partían de una carrocería blindada auto portante, no de un típico chasis de vigas, por lo que –por ejemplo- estaban completamente blindados, incluso por debajo. Los elementos mecánicos se distribuyeron según convenía a un vehículo de combate, y no como hubieran sido preestablecidos en un diseño civil. El motor, un Ford Mercury de gasolina, 8 cilindros en V y 95 CV, se colocó en la parte trasera, para dar mayor visión al conductor. El radiador no estaba expuesto en el frente del vehículo, sino atrás, oculto y protegido, con un gran ventilador multihélice capaz de refrigerarlo y además expulsar el humo que se produjera al disparar las armas. Un segundo ventilador refrigeraba el cárter, y el mamparo de separación entre el motor y la cámara de combate podía retirarse para realizar reparaciones menores sin necesidad de exponerse al fuego enemigo. Los prismas de los periscopios de la tripulación también podían cambiarse sin demasiada dificultad desde dentro.

El casco contaba con planchas de blindaje muy inclinadas, al estilo del T-34, y contaba tanto delante como detrás con puestos de conducción, lo que le permitía en cualquier momento cambiar el sentido de la marcha sin necesidad de dar la vuelta. Los volantes de ambos puestos de conducción actuaban sobre las ruedas delanteras, por lo que la conducción desde el puesto trasero resultaba más difícil, además de más débil, mecánicamente hablando.

La tracción era 6x4 (en las traseras), pero podía convertirse en 6x6. La suspensión, de tipo Trado, era un invento original holandés, que otorgaba una elevada capacidad todo terreno. Este sistema se podía aplicar como conversión a cualquier vehículo de tres ejes para transformarlo en todo terreno, pero el PT3 fue el primer vehículo militar concebido desde un principio para utilizarlo. De ahí su nombre de Pantrado (Trado blindado).


Uno de los prototipos en las pruebas todo terreno.
Obsérvense las ruedecillas locas delanteras, y que el armamento es simulado.

El armamento principal estaba en la torreta, que era la misma que la que montaban los Landsverk L-180 y L-181, con un cañón Bofors de 37 mm y una ametralladora coaxial Lewis de 7,92 mm en una camisa blindada. A diferencia del resto de vehículos blindados holandeses y de la mayoría del resto de los aliados, los PT3 sí contaban con equipamiento de radio (Phillips, por supuesto). Otras dos ametralladoras Lewis, al lado de cada uno de los puestos de conducción, completaban el armamento. El blindaje iba de 12 a 5 mm, según zonas.

En definitiva, se trataba de un vehículo técnicamente muy avanzado para la época, tanto por su diseño como por las soluciones técnicas adoptadas. Desgraciadamente para los holandeses, cuando se produjo la invasión alemana los siete PT3 entregados de un total de 12 (según Zaloga, se habían entregado los doce) se encontraban en un almacén del ejército y no en unidades de combate, a la espera de recibir su armamento. Según ha publicado Histoire&Collections, uno de ellos, con matrícula III-2203, tomó parte de los combates en Overschie, el 14 de mayo de 1940.

Los alemanes clasificaron este material capturado como  Panzerspahwagen DAF 201(h), como apto para su uso en combate, reconocimiento, policía y entrenamiento, pero parece que sólo lo utilizaron en esta última función.


Las rejillas de ventilación ocupaban buena parte del lateral derecho. Cuenta con puertas a ambos lados del casco.

Características:

  • Largo: 4,75 m
  • Ancho: 2,08 m
  • Altura del casco: 1,60 m
  • Altura con torre: 2,16 m
  • Luz : 0,43 m
  • Capacidad de vadeo: 0,60 m
  • Radio de giro: 11,5 m
  • Peso: 5,8 t
  • Autonomía: 300 km, con depósito para 100 litros de gasolina.
  • Velocidad Máxima por carretera: 75 km / h. Marcha atrás, 50 km/h
  • Armamento:
    1 cañón bofors de 37 mm en la torreta, con una ametralladora coaxial de 7,92 mm
    2 ametralladoras de 7,92 mm en el casco, en dos puestos al lado de los de conducción, uno delante y otro detrás.


Esquema del interior, con la situación de los dos puestos de conducción.
Las voluminosas Lewis M20 no eran las ametralladoras más adecuadas para un vehículo blindado,
pero eran las únicas puestas a disposición de los diseñadores.

Fuerza Aérea

La Fuerza Aérea (Luchtvaartafdeling) formaba parte del ejército de tierra pero como un arma semiindependiente a la que se añadió, en noviembre de 1938, la artillería antiaérea, secciones de reflectores y el cuerpo de observadores aéreos; todo ello centralizado en el Mando de Defensa Aérea.

En mayo de 1940 los elementos activos de la Fuerza Aérea del Ejército fueron divididos en dos regimientos aéreos:
El primero consistía en cuatro escuadrillas de caza (20 Fokker D-XXI y 23 Fokker G-1A), una de bombardeo (8 Fokker T-V) y otra de reconocimiento con 10 Fokker C-X. Se da la circunstancia de que los excelentes cazas bimotores Fokker G-1A no habían sido encargados por el gobierno de los Países Bajos, sino que provenían de un pedido de Finlandia incautado en cumplimiento de la estricta neutralidad holandesa.

El segundo regimiento contaba con cuatro escuadrillas de reconocimiento (27 Fokker C-V, 1 Fokker C-X y 15 Koolhaven 51) y dos escuadrillas de caza (9 Fokker XXI y 11 Douglas DB-8A3N).

Se estaban reemplazando los aviones obsoletos todavía en servicio, cazas Fokker D-VII (de la I guerra mundial) y aviones de reconocimiento biplazas Fokker C-L y C-V. En mayo de 1940 36 Fokker D-XXI, 16 Fokker T-V y 18 American Douglas DB-8A3N recién entregados estaban siendo encuadrados en las unidades regulares. También se había encargado a los EE UU 23 cazas Curtiss Hawk 75 A, (el predecesor del P-40) pero no habían sido entregados antes de la invasión.

El 10 de mayo de 1940 el Servicio Aéreo del Ejército tenía 139 aviones a su disposición, pero no todos eran de los nuevos tipos. Casi todos fueron destruidos en los ataques alemanes por sorpresa a los aeropuertos holandeses. Las bajas entre el personal ascendieron a 8 000 personas, incluyendo 500 prisioneros.

Marina

La marina holandesa en aguas europeas tenía como misiones la defensa local costera y la limpieza de minas del mar del Norte, y estaba dotada de unidades ligeras. La auténtica flota de alta mar estaba estacionada en las Indias Orientales Holandesas, aunque en 1939 se inició la construcción de nuevos buques de guerra capaces de ser utilizados tanto en el Extremo Oriente como en Europa.

En mayo de 1940, el comandante en Jefe del Estado Mayor Naval y comandante en jefe de todas las fuerzas navales era el vicealmirante J. Th. Furstner. El personal bajo su mando comprendía 11 750 hombres, incluyendo a los marines. Los buques eran:

  • 4 cruceros;
  • 8 destructores;
  • 23 submarinos;
  • 7 buques de escolta y patrulla;
  • 5 lanchas torpederas;
  • 28 dragaminas.

La marina cumplió un papel limitado en la batalla de Holanda. Los buques patrullaron la costa durante la invasión, y  un destructor holandés bombardeó la costa en la que acababan de ser lanzadas tropas alemanas aerotransportadas, hasta que la amenaza de la Luftwaffe le hizo retirarse. Algunas unidades menores fueron utilizadas para transportar tropas y suministros. Cuando la derrota era inevitable, y siguiendo las directrices de su reina, los barcos holandeses evacuaron 20 000 soldados hacia las costas británicas.

El grueso de la aviación naval holandesa estaba estacionado en las Indias Orientales, la actual Indonesia, y en mayo de 1940 sólo 44 hidroaviones y 30 aviones de entrenamiento estaban desplegados en Europa. El Servicio Aéreo Naval llevó a cabo varias misiones de reconocimiento, sufriendo grandes bajas a causa de la Luftwaffe (18 de los 44), pero hasta el 13 de mayo consiguieron prestar un destacado servicio a la causa aliada.

El martes 14 de mayo, el día de la capitulación holandesa, los últimos seis hidroaviones de Veere volaron a Francia, y en el curso del día les siguieron todas las máquinas capaces de volar. Durante la campaña en Holanda el Servicio Aéreo Naval perdió 18 hidroaviones y sus amarraderos, y a todos sus entrenadores en tierra.

Fuerzas Armadas Holandesas en el exilio

Después de la capitulación el 14 de mayo de 1940 del general Winkelman (pero sólo de las tropas a su mando en Zelandia),  un considerable número de soldados holandeses abandonaron los Países Bajos junto con su Gobierno y su reina, para continuar la lucha desde Gran Bretaña. Tan pronto como era posible, los holandeses se incorporaban a la Real Brigada Holandesa, que cambió su nombre a Brigada Princesa Irene el 27 de agosto de 1941.

Miembros del Servicio Aéreo del Ejército Holandés empezaron a llegar a Gran Bretaña después de la caída de Francia y, para agosto de 1942, equipaban el ala A de la 167 escuadrilla de la RAF. Desde agosto de 1942 esta ala tomó parte de las operaciones normales del resto de las escuadrillas de caza de este frente, pero en junio de 1943 se decidió crear una escuadrilla exclusivamente holandesa, a la que se asignó un nuevo número, el 322.

Los barcos holandeses refugiados en Gran Bretaña recibieron equipos de radar y Asdic, y formaron el núcleo de la Real Marina Holandesa en el exilio (a veces llamado el escuadrón naval holandés). Debido al gran número de marinos holandeses disponibles y a su profesionalidad, los ingleses y más adelante los norteamericanos les proporcionaron nuevo buques. 6 500 marinos sirvieron en la marina holandesa en el exilio, en un total de 51 navíos. 20 de ellos resultaron hundidos en acción, además de uno sacrificado como parte de un puerto Mulberry en Normandía. Los cadetes holandeses siguieron su entrenamiento tanto en la Academia de las Indias Orientales como en Dartmouth. Un grupo de 40 marines fue asignado a la 10º unidad de Comandos interaliados.

En 1939 la marina mercante holandesa estaba formada por 1 532 barcos con un total de 2 972 871 toneladas, muchos de los cuales se pusieron a disposición de los aliados. Los petroleros fueron particularmente valiosos, así como el moderno trasatlántico  para el transporte de tropas Nieuw Amsterdam. Preparado para el transporte militar, su armamento defensivo incluía dos sistemas cuádruples antiaéreos Bofors de 40 mm, controlados por control remoto. Dada la necesidad imperiosa que tenían los ingleses de tonelaje naval durante los primeros años de la guerra, esta contribución fue, con diferencia, la más importante que prestaron los Países Bajos a la causa aliada.

El Real Servicio Aéreo Naval Holandés salvó 26 de sus 44 hidroaviones en Gran Bretaña. Sus 10 Fokker T.VIII-W/G formaron la escuadrilla Nº320 del Mando Costero de la RAF, con base en Pembroke Dock, mientras el resto servía en el 321º. Estas dos escuadrillas fueron más tarde asignadas a la 2ª Fuerza Aérea táctica. Continuaban siendo parte de la Real Marina Holandesa, y cuando sus hidroaviones empezaron a tener que permanecer en sus amarraderos, debido a la carencia de repuestos, su personal pasó a prestar servicio en los Farey Swordfish de dos portaaviones de escolta.

Bibliografía y referencias fotográficas

Bauer, Eddy. (Autor principal): Historia de la II Guerra Mundial (10 tomos). Salvat, Madrid 1980.
Buffeaut, Yves: Guderian perce à Sedan.  Histoire &Collections, Paris 1992.
Buffeaut, Yves: Blitzkrieg à l'Ouest.  Histoire &Collections, Paris 1992.
Mollo, Andrew: The Armed Forces of World War II. Military Press, Nueva York 1987.
Petacco, Arrigo (editor): Crónica militar y política de la II guerra mundial (12 tomos) Sarpe, Barcelona 1982
Rutherford, Ward: Blitzkrieg 1940.  Bison Books, Londres 1979 (foto de la reina de Holanda).
Shepperd, Alan: Francia 1940. Guerra relámpago en el Oeste. Ediciones Del Prado, Madrid 1994.
Toynbee, Arnold J. (editor): La Europa de Hitler. Sarpe, Barcelona 1985.
Varios: Mezzi corazzati e blindati 1935-1939. Curcio Periodici, Roma 1980. (De aquí proviene el perfil a color del PT3)
Vos, Fred: Vehículos blindados. San Martín, Madrid 1969. (De aquí provienen todas las fotos del PT3)
Zaloga, Steven J.: Blitzkrieg. Armour Camouflage and Markings, 1939 – 1940. Arms and armour, Londres 1990 reimp. 1996.

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Links

Orden de batalla y organización de todos los países que intervinieron en la II guerra mundial (en construcción):
http://www.freeport-tech.com/WWII/index.htm

Información sobre los vehículos acorazados Landsverk, y su utilización:
http://members.xoom.com/balticum/landsverkpb_eng.htm

Sobre los trabajadores forzados y las penalidades sufridas por los países Bajos durante la Segunda Guerra mundial:
http://fox.nstn.ca/~avg/

 

Texto y fotografía © Pablo Martínez
Agosto de 1999

 
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