La propaganda y la guerra
por Rubén González

Propaganda es por definición el acto o efecto de propagar o difundir una idea, opinión o doctrina. En torno a ella siempre han habido diferentes visiones y corrientes de pensamiento, tantas como modos de usarla y siempre para conseguir determinados fines.

Existen diversas definiciones para aclarar el significado de este tipo de acción persuasiva objeto de la propaganda. Podría ser el conjunto de técnicas para influenciar las acciones humanas, a través de la manipulación de representaciones o también el hecho de divulgar doctrinas e ideologías para conseguir adeptos a las mismas, y muchas otras.

Respecto a los efectos de la propaganda, para algunos ha tenido un papel fundamental, no siempre deshonroso, en el tratamiento de muchos de los asuntos y cuestiones más variadas en el siglo pasado. Todos los días somos bombardeados con la más variada y persuasiva propaganda. En algunos casos la continua recepción de todos estos contenidos propagandísticos provoca la pasividad en las personas de tal modo que se facilita la manipulación de sus emociones más básicas.

Fue durante la Primera Guerra Mundial cuando ésta comienza a ser usada con el fin de menoscabar el buen hacer del enemigo, en aquella época era considerada incluso un concepto progresista. Los métodos de difusión más habituales siempre han sido las imagenes, la voz y el texto. La imagen que vale más que mil palabras, un buen discurso o las dos cosas combinadas en un cartel de propaganda han sido y seran las mejores armas de disuasión, bien empleadas.

Dependiendo de la fuente la podemos clasificar en:

* propaganda blanca, cuyo origen proviene de una fuente abierta, transparente y bien identificada, y cuyo contenido es claro y conciso.

* propaganda negra, cuyo origen confuso pretende pasar por amigo sin serlo realmente.

* propaganda gris, cuyo origen pretende hacer ver su neutralidad a pesar de provenir de fuentes enemigas y cuyo contenido pretende precisamente desinformar con informaciones falsas.

Comenzaron entonces a realizarse las primeras investigaciones sobre técnicas propagandísticas bélicas, justo con el nacimiento de los propios conflictos armados. A lo largo de todos ellos se han usado métodos para arengar y fortalecer el espíritu propio mientras se divulgaba información no veraz al contrario. Con ellos se pretendía mantener la confianza de las tropas propias e intimidar a las fuerzas opositoras.

Nace así el concepto de guerra psicológica como el uso planificado de propaganda y otras acciones orientadas a generar opiniones, emociones, actitudes y comportamientos en grupos extraños, enemigos, neutrales y amigos, de tal modo que apoyen el cumplimiento de fines y objetivos propios del grupo emisor de la propaganda.

Generalmente está apoyada en información falsa, ya que uno de los propósitos de este tipo de comunicación persuasiva es evitar que los ciudadanos conozcan la verdad. En determinadas ocasiones los propagandistas no necesitan recurrir a éstas tretas desinformativas o con solo una parte de la información, sino que a través de un lenguaje muy estudiado son conscientes de que se facilita el descrédito del adversario. La propaganda de guerra lleva a la población a sentir odio por un enemigo que tan sólo comete injusticias y vandalismos.

Es por estas razones por las que la propaganda tiene una gran responsabilidad en los conflictos, de hecho cuando es transmitida eficazmente se convierte en la más peligrosa de las armas.

Tanto los británicos como los alemanes trabajaron arduamente durante la I Guerra Mundial para conseguir dominar la opinión pública de los americanos. Fueron los propagandistas alemanes los que desarrollaron la idea de sensibilizar en contra de sus enemigos a los americanos de descendencia alemana y también a los irlandeses, pues conocían bien su aversión a los británicos, sin éxito. Por el contrario, la propaganda británica demostró ser más funcional y efectiva. Comenzó con la creación del Ministerio de Información, en 1917 y la censura que reinó impidió que fuese divulgada la verdadera información oficial.

Poco después de su entrada en la Primera Guerra Mundial, los estadounidenses crearon igualmente su agencia de propaganda, el Comité para la Opinión Pública, que se reveló de máxima eficacia, sobre todo en lo relacionado con lo que ellos denominaban los ideales de libertad.

Los británicos hicieron uso de la propaganda para ensalzarse a sí mismos pero al final de la guerra los ciudadanos se quedaron con una imagen muy negativa de la propaganda, los sacrificios hechos no fueron recompensados con las promesas incumplidas del Ministerio de la Información. Como resultado el cargo de ministro de Información fue suprimido.

Los alemanes en la I Guerra Mundial sufrieron una doble derrota, tanto en el campo de batalla como en el terreno psicológico. Hitler reconoció la funcionalidad de la propaganda británica, escribiendo en Mein Kampf: “En el año 1915, el enemigo comenzó su propaganda entre nuestros soldados. A partir de 1916 continuó más intensivamente, y en el inicio de 1918 se transformó en una nube negra. Uno puede ver ahora los efectos de la seducción gradual. Nuestros soldados aprendieron a pensar como el enemigo pretendía. Alemania falló en reconocer la propaganda como un arma de primera utilidad, donde los ingleses la utilizaron con gran pericia y genial deliberación”.

Durante el período de Entreguerras, se desarrolló lo que más tarde se transformaría en la teoría de la propaganda. Cuando llega la Segunda Guerra Mundial, los estudios elaborados en las últimas décadas y los nuevos medios, la radio y el cine, permitieron que se pusiese en marcha en ambos lados la más poderosa máquina de propaganda nunca vista hasta entonces e incluso hasta hoy día. Uno de los mejores ejemplos fue la que desarrolló la Alemania nazi.

Tras el fracaso alemán en entender la propaganda como un aliado esencial, Hitler se preocupó por crear un cargo en su gobierno dedicado únicamente a la propaganda del partido para lo cual nombró a Goebbels ministro de propaganda del partido nazi. Entre las medidas que tomó fue el absoluto control de todos los periodistas, escritores, artistas y medios de comunicación, de modo que solo se publicase información debidamente autorizada.

El uso que se hizo de la propaganda en el régimen nazi pasó a la Historia como “la gran mentira”. Se centraba sobre todo en un tipo de mensaje emocional dirigido, sobre todo, a un público desconocedor y poco interesado en la política. Los discursos de Hitler eran preparados con detalle frente al espejo.
Destacaban también los aspectos más importantes de la escenografía nazi: los grandes desfiles al aire libre, largos mítines políticos en locales cubiertos, las canciones, los saludos (el conocido “Sieg Heil”), las antorchas, la profusión de banderas y estandartes o el desfile de las fuerzas paramilitares, entre otros.

Antes de cualquier movimiento militar, la máquina propagandística alemana era puesta en marcha. Tal es el caso de Checoslovaquia antes de que fuese invadida cuando se anunció por radio que los alemanes estaban siendo acosados o con Francia cuando los alemanes distribuiyeron propaganda anunciando la derrota francesa. Una vez más se intento llegar a la opinión pública por estos medios.

El concepto de propaganda, transformado en guerra psicológica en la Segunda Guerra Mundial, la distorsión, manipulación y desinformación de la realidad pública y política, avanzó de esta manera hasta la guerra y hasta nuestros dias.

Esta es solo una pequeña muestra de algunos carteles de propaganda utilizados en distintos conflitos y de distintas épocas:

Alemania

China

Francia

Inglaterra

Rusia

Usa

España - Guerra Civil

 

Bibliografía: Diversos artículos publicados en Internet y diversas webs (http://poster.genstab.ru/eng/)

 

Texto y fotografía © Rubén González - Jabadehat
Enero de 2007

 
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