MEDIOS BLINDADOS ESPAÑOLES II
por Gustavo Herrero Martín

La Guerra Civil 1936-1939, página 2.

Carros y autoametralladoras de construcción propia:

La Fábrica Nacional de Trubia (bajo el mando republicano) recibió permiso para blindar camiones comerciales e incluso la fabricación de nuevos carros.

Para este último cometido fue elegido como base un tractor Landesa (8 fueron adquiridos para el grupo de Artillería Antiaérea nº 1 y fabricados por el comandante de mismo nombre). Este proyecto se denominó Carro Ligero de Infantería Modelo 1936 o Carro Trubia-Naval (otras fuentes hablan de él como Carro Ligero Euzcadi, aunque no queda muy claro si éste último era un derivado del Carro de Ligero de Infantería Modelo 1936 o bien el mismo).


Uno de los tractores Landesa transformados en carros de combate, posiblemente de los fabricados durante las revueltas de 1934 y que sobrevivió hasta la Guerra Civil (ver capítulo anterior).

El carro tenía el mismo tren de rodaje que el Trubia, pero con un motor diesel MAN D-0530 de 75 Cv. El carro debía pesar 5,5 TM, con una longitud de 3,55 m., 1,70 m. De anchura y 1,85 de altura, con la posibilidad de cruzar zanjas de 1,60 m. Y subir pendientes de 32º.

Su característica más sobresaliente era la adopción de un blindaje espaciado (a semejanza de los moderno carros) compuesto de un plancha interna de 3 mm., una externa de 8 ó 13 mm. y una intermedia (bautizada entre hierro, de composición desconocida -¿relleno de colchón?-) de 13, 25 ó 50 mm.

El conductor y el sirviente se sentaban en la parte delantera con una ametralladora y el jefe se instalaba en la torre armado de una segunda ametralladora. Estas ametralladoras eran Lewis de 7mm. O DT de 7,62 mm.


Otra vez el ¿Carro Euskadi?


Cuatro ejemplares más

El número de carros fabricados se sitúa entre las 45 y 20, aunque seguros solamente se sabe de la existencia de 5 entregados en Abril de 1937 al Batallón Mixto de Autos Blindados y Carros Blindados de Euzcadi en el que se realizaron diferentes pruebas. Durante estas pruebas se descubrieron bastantes fallos, como la escasa adherencia de las cadenas al suelo, lo exiguo del habitáculo de combate y la falta de potencia.

Los carros terminados participaron en la campaña de Vizcaya hasta la caída de Bilbao y acto seguido en Santander donde, según algunas fuentes, unos 9 ejemplares fueron capturados.

Por su parte la Comisión de Industrias de Guerra de Cataluña (IGC) quiso realizar su propio carro, el Carro de Asalto IGC Sadurny presentaba una estructura sin torre (similar a los tractores Vickers). Su armamento constaba de una ametralladora y diferentes ajustes para más armas y su motor era de 43 Cv. Nunca llegó a entrar en producción, aunque se construyeron 2 prototipos (posiblemente alguno dotado de torre) y 6 más en versión de tractor de artillería, sin casamata o torre blindada.


Carro Sadurny

La Unión Naval de Levante fue la encargada de fabricar un modelo de autoametralladora basada en los FA-1 soviéticos, pero con modificaciones propias. Este proyecto recibió el nombre inicial Trabajo nº 35 y posteriormente UNL-35.


UNL-35

Para el chasis se emplea un camión civil ampliamente utilizado ZIS-5 ( o 3HC-5) recortado.

Sobre este chasis se añadía un armazón blindado (de 8 mm. de espesor) de paneles inclinados y bajos en V, lo que le daba cierta protección contra las minas. Una torre en la parte superior de la estructura alojaba una de las ametralladoras.

El motor de gasolina rendía 75 Cv. lo que le proporcionaba mayor movilidad que a su compañero soviético. El armamento era de dos ametralladoras, una en la parte delantera al lado del conductor y otra en la torre, mientras que la tripulación se distribuía en conductor, jefe-tirador, en la parte delantera, y tirador en la torre.

En Enero de 1937 se inicio la producción a un ritmo de 5 ejemplares al mes. Hasta 1938 la producción se mantuvo, pero el traslado a la empresa Amat en Elda (Alicante) y la falta de suministros de chasis hicieron que a partir de la primavera de 1938 hubiera que recurrir a chasis de Ford y Chevrolet.

Estos vehículos fueron empleados en la zona de Levante y Andalucía, formando parte de los ejércitos de Levante y del Sur, y de la 2ª División de Ingenieros Blindados. El total fue de unas 120 unidades entre las dos fabricas que los construyeron en diferentes etapas.

Algunos ejemplares fueron capturados por los nacionales y fueron empleados para reforzar la Agrupación de Carros de Combate del Sur.

Al final de la guerra algunos de ellos aparecieron en Francia procedentes de unidades republicanas huidas al vecino país.

Hubo también una copia del ejemplar más pesado BA-6 soviético, de la fabricación de este modelo se encargaron dos fábricas de Barcelona: Hispano-Suiza y General Motors Peninsular S.A.

Era muy similar al modelo soviético, pero con ligeras modificaciones, como la parrilla delantera, muy semejante a la de su hermano de menor tamaño. Otra de las diferencias era la mayor protuberancia de la ametralladora frontal en el modelo español.


Una de las diferencias del Chevrolet 1937 es la rótula de la ametralladora derecha, que sobresale más que en el modelo soviético.


Una BA-6 capturada por el Ejército Nacional, entrando en Valencia.

El chasis empleado era el de un camión 6X4 Chevrolet SD modelo 1936 fabricada por la General Motors barcelonesa. El casco era de la misma chapa que en el caso del UNL-35, mientras que para la torreta se eligieron dos posibilidades, una torre armada de ametralladora de 7,62 mm. (la misma que para el UNL-35) y otra armada con cañón de 45 mm y ametralladora de 7,62 mm. (igual a la del BA-6, que a su vez era la misma del T-26 y BT-5), en ambos casos el armamento se completaba con otra ametralladora en la parte derecha del conductor.

La tripulación era la misma que la del UNL-35, reforzada por un cargador en los dotados de torre con cañón. La movilidad del vehículo era su punto flaco (el motor de gasolina daba 85 Cv. para un peso de casi 5 Tm) , aunque en resumen era un modelo superior al soviético.

La producción de las Chevrolet-1937 (ACC -Autoametralladora-Cañón-, después de la guerra) comenzó en Mayo de 1938 en ambas fábricas de forma simultánea cesando en enero del siguiente año. La producción total llegó a las 70 unidades aproximadamente que se distribuyeron, al igual que el caso anterior, entre los Ejércitos del Sur y Levante, además de la 2ª División de Ingenieros blindados.

Algunas unidades de este modelo llegaron a combatir en el bando alemán en el frente oriental ya que cuando los alemanes conquistaron Francia encontraron gran número de blindados almacenados en Parques de Artillería (que a su vez llegaron después del termino de la Guerra Civil y fueron almacenados por los franceses) que reactivaron para su servicio.

Tanto la UNL-35 como la Chevrolet-1937 formaron parte de las Unidades de Caballería hasta casi los años 50 una vez terminada la contienda.

Además de estos dos modelos principales, se produjeron otros dos modelos a destacar por la casa Hispano-Suiza.

El primero de ellos se basaba en el chasis del Hispano-Suiza 3T6, al que se le añadía una estructura parecida al del UNL-35, su armamento consistía en dos ametralladoras, una de ellas en torre. Se construyeron al menos 10 ejemplares y su origen parece centrarse en el concurso que finalmente ganó la autoametralladora Bilbao (tratada el capítulos anteriores). Actúo en el área de Cataluña y parece ser que su cometido era el transporte de tropas debido a su amplitud.

El segundo modelo fue la versión blindada del camión modelo T-69, con una coraza de forma redondeada de cromo-níquel y al menos uno de ellos fue dotado con una torre de T-26. No se sabe el número concreto de los construidos, pero no es probable que superasen la decena.


Segundo vehículo de la casa Hispano-Suiza sobre camión Modelo T-69

Por parte nacional, la única existencia de vehículos blindados sobre ruedas españoles fue la de 4 ejemplares producidos por la Maestranza de Artillería de Ferrol sobre chasis Hispano-Suiza. Contaba con una torre armada de ametralladora y su principal misión, debido a sus características de espacio, fueron las de transporte de personal.


Únicos ejemplos de autoametralladoras propios del bando Nacional

Combatieron en los sectores de Vecilla (León) y Escamplero (Asturias), acompañando a las fuerzas del Regimiento de Costa nº 2.

En cualquier caso la presencia más característica de la Guerra Civil, en cuanto a material blindado se refiere, está representada por los llamados tiznaos, que no eran más que blindados de circunstancias.

Era práctica habitual seleccionar los mejores camiones de la zona y añadirles chapas de blindaje de formas más o menos elaboradas. La variedad de modelos era enorme y su utilidad en la mayoría de los casos meramente propagandísticas ya que sus dotes bélicas eran escasas. Ni que decir tiene que ninguno de ellos se fabricó en serie, ni en gran número, ya que su realización era plenamente artesanal.

Entre estos modelos cabe destacar los siguientes: Camión SOMUA-NAVAL, por este nombre se identificaban todos aquellos blindados cuyo chasis eran de camiones SOUMA franceses; Camión Echevarría; Camión Constructora Field; Camión Vulcano. Incluso existe la presencia de un Camión portamorteros, lo que le haría valedor de ser el precursor de la artillería autopropulsada en este país.


Tiznao fabricado en serie por la Naval de Sestao


Columna fotografiada en 1937 en Ochandiano


Tres ejemplos más de este material de dudosa utilidad militar

La caída de Bilbao marcó el fin de la producción de carros en la fábrica de Trubia para el bando republicano, pero su experiencia fue aprovechada por el bando nacional en la realización del Carro de Combate de Infantería Modelo 1937.


Carro de Combate de Infantería Modelo 1937. Fabricado en la Sociedad Española de Construcción Naval una vez ocupado Bilbao por las tropas nacionales.

Se llevaran a la fábrica los tres modelos existentes de carros en el bando nacional, el L-3 (italiano), Pz I (alemán) y el T-26 (capturado al bando republicano).

El carro debería tener un peso máximo de 8 Tm Motor de 100 Cv, capacidad de franqueo de 1,20 m, derribar muros de 30 cm y armado con un cañón de 20 mm.

Se firmó un contrato entre el Ejército nacional y la Sociedad Española de Construcción Naval por 20 unidades, siendo entregado el primer prototipo en el segundo semestre de 1938. Las pruebas comparativas lo revelaron inferior al Pz I y T-26 en cuanto al blindaje, pero correcto en el apartado de movilidad.

La disposición del vehículo era la convencional, con el conductor (a la izquierda) y el sirviente de la ametralladora delantera en la parte derecha, en la parte central se situaba la torre con los otros dos miembros de la tripulación y en la parte trasera el motor.

El tren de rodaje estaba basado en el L-3 italiano (de ahí la creencia de algunos medios de que era un prototipo italiano) pero era de mayor tamaño.

El armamento estaba constituido por un cañón Breda mod. 35 de 20/65 mm. Y dos ametralladoras (una coaxial y otra delantera) de 7,92 mm. La tripulación accedía al vehículo por medio de una escotilla situada en la torre y dos puertas laterales en los puestos delanteros. Este modelo nunca entró en producción debido a la falta de planchas de blindaje y al continuo aumento de medios extranjeros y capturados.


El Carro de Combate de Infantería Modelo 1937 fue rechazado y se aprovechó su chasis como tractor de artillería.

El último proyecto de la época fue el Carro Verdeja cuyo proyecto se terminó en 1938, finalizándose el primer prototipo el mes de Enero de 1939. El carro era una suma de componentes de los carros en servicio, a excepción del tren de rodaje que le era propio. El blindaje era de 16 mm en todas sus partes. El armamento era de un cañón de 45 mm (modelo 1932, ligado al un telescopio de puntería proveniente de un T-26) y dos ametralladoras MG-13 (originales de un Pz I).


El Verdeja durante las pruebas

El motor era un Ford V8 modelo 48 de gasolina, ligeramente modificado del modelo para turismos, mientras que la caja de cambios procedía de un Pz I. Nunca llegó a fabricarse en serie a pesar de la fabricación de 2 prototipos al final de la guerra y los planes aprobados en 1941 para la fabricación de 1000 unidades.


El Verdeja junto a un T-26

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Texto y fotografía © Gustavo Herrero Martín
Abril de 2000

 
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